Recuerdo cuando mi corazón solitario se nutría de aquellas bellas ideas que lo hacían sonreír en silencio, me dictaba planes a futuro por los cuales yo sentía que tenía sentido seguir, quería conquistar el mundo siendo una rosa negra, con mi diferencia a cuestas.
Me gustaría creer que esa persona aún vive ahí, que aquel idealismo no murió. Sería engañarme? a lo mejor no, a lo mejor algún día recupere esas ganas. Ahora la rosa negra se llenó de espinas, espinas que sangran cada vez más; el miedo consume los pétalos de mi corazón día a día, quiero arrancarme de raíz todo esto... Mi vida entera.
Es un juego enfermizo de supervivencia en lucha eterna con el ser uno mismo y defender aquello por lo cual se elije vivir o morir. Muchas cosas a mi alrededor se encargaron de marchitar de a poco el brillo que caracterizaba ese corazón mío. Sigue vivo en forma de rosa con espinas, pero ya no es vivsible para todos, solo alguien tan especial como yo es capaz de verlo.
No importa realmente todo lo que una vez quise ya que ahora solo quiero huir, quiero lo que todos quieren: estar a salvo, no importa como.
Irme, alejarme, correr a esos brazos, refugiarme ahí, no me intersa nada más, ahí es mi hogar, no necesito nada más que saber que ese lugar me pertenece hoy y siempre. Así mi corazón es feliz, yo soy feliz, y ya no necesito conquistar el mundo, mi mundo está en aquel cuya mirada me refugia de las tormentas más horribles, aquel que con una sonrisa arregla todo lo que alguna vez se rompió.
Una Rosa Negra es lo mejor que puedo darte.
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